MI SEMBLANTE

 Cuando pienso en cómo empezó mi camino en la pedagogía, no me viene a la mente una fecha exacta, sino una imagen: la de un pequeño jardín en el que he ido sembrando ideas, experiencias y sueños. Al principio solo había tierra por explorar, pero con el tiempo, cada lectura, cada práctica y cada encuentro ha dejado una semilla que, poco a poco, ha empezado a crecer.

Me llamo María Vetas Martín y actualmente curso 4º de Pedagogía en la Universidad Complutense de Madrid. A lo largo de estos años, he ido descubriendo qué áreas despiertan en mí más curiosidad y compromiso: la psicopedagogía, la neuroeducación, las metodologías inclusivas, las DEA y el diseño de espacios accesibles. Todas ellas son, en cierto modo, las raíces que sostienen el proyecto profesional que estoy construyendo.

Mi formación no ha transcurrido solo entre libros y aulas universitarias. Durante el curso 2024-2025 tuve la oportunidad de trabajar como profesora de actividades extraescolares de Economía y Emprendimiento (MBA Kids) en el Colegio Brains International School La Moraleja y en el Colegio Internacional Santo Tomás de Aquino. Aquella experiencia me enseñó lo que significa guiar aprendizajes reales y acompañar a grupos diversos, cada uno con su propio ritmo y manera de florecer.

Hoy en día, continúo este camino en las Escuelas Pías de Aluche, como profesora de Robótica y Programación (STEAM Future Academy). Cada clase es distinta: a veces supone adaptarse a lo inesperado, otras implica encontrar nuevas formas de conectar con el alumnado. Pero siempre está presente la emoción de ver cómo las ideas germinan cuando se crea un entorno seguro y estimulante.
Además, mi trabajo como profesora particular en primaria y secundaria me ha recordado que cada estudiante es único: no hay dos procesos iguales, ni dos crecimientos idénticos.

Si tuviera que describir cómo afronto mi labor educativa, hablaría de escucha activacreatividadcapacidad resolutivay una mirada inclusiva que busca hacer partícipes a todos. Uno de los momentos que más me marcó fue cuando un alumno, después de un proyecto, me dijo:

“Profe, nunca pensé que yo podía inventar algo.”
Aquella frase, sencilla y sincera, fue como ver abrirse un capullo inesperado. Me recordó por qué elegí este camino: porque la educación tiene el poder de revelar posibilidades que muchas veces ni los propios estudiantes imaginan.

Como escribió Hannah Arendt:

“La educación es el punto en el que decidimos si amamos lo bastante al mundo como para asumir una responsabilidad por él y así salvarlo de la ruina que, de no ser por la renovación, sería inevitable.”

Mi deseo es seguir cultivando este camino con dedicación, para que cada persona pueda crecer libremente, sin barreras, y contribuir con su singularidad a una sociedad más justa e inclusiva.





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